lunes, 9 de abril de 2012

Mi fontana favorita

Una de las cosas que más me gustó de Roma fue la Fontana di Trevi. Antes de ir era de lo que más me llamaba la atención y mis expectativas eran muy altas. Pero, al contrario de lo que suele pasar en estos casos, no me decepcionó.

Decidimos ir por la noche (más que nada porque no pudimos hacerle hueco durante el día), pero me pareció mucho mejor. Primero, porque iluminada tiene que ser mucho más bonita que a la luz del día. No me equivocaba. Y, segundo, porque había leído que por el día estaba masificada de turistas (¡qué inoportunos, la verdad!), así que pensé que, al caer la noche, estaría más despejada. ¡No podía estar más equivocada! Mirad:



Y no me extraña, la verdad. Es que, insisto, ¡es preciosa! Además que, aunque ya había anochecido, no era muy muy tarde (serían como las 8 de la tarde). Supongo que lo ideal es ir de madrugada, cuando los turistas descansan.



Bueno, esta maravilla está situada en la fachada del Palacio Poli y está adornada por estatuas y bajorrelieves sobre unas rocas muy grandes por donde cae el agua. En el centro se encuentra la escultura de Neptuno y junto a ella hay dos tritones que guían el carro del que tiran dos caballos de mar, uno de ellos es más dócil y el otro más difícil de controlar, y simbolizan dos estados de ánimo del mar opuestos (¡me encanta este simbolismo!). Y a los dos lados de Neptuno, se alzan las estatuas de la Salud y la Abundancia.

Además, la tradición dice que si se desea volver a Roma, hay que tirar una moneda con la mano derecha sobre el hombro izquierdo y de espaldas a la fuente. Por lo visto, hay que echar dos monedas para enamorar algún romano. Y, por último, si se echan tres monedas, se producirá un matrimonio o un divorcio (¡Qué bonito echar una moneda para divorciarte! ¡Hasta las tradiciones están en crisis!). Bueno, nosotros echamos en total cuatro monedas y hasta aquí puedo leer...

En fin, que no me importa volver a repetirlo: ¡me quedé enamorada de la Fontana di Trevi!








martes, 3 de abril de 2012

Se me hace la boca agua

Una de las cosas que más me gustó del viaje a Roma fue la cena romántica que Edu me regaló por mi cumpleaños. Tuvimos que ir hasta un hotel a las afueras de la ciudad solo para cenar. Fue una odisea ir hasta allí y luego volver, pero realmente mereció la pena.

Lo poco que vimos del hotel, la recepción y el restaurante, nos pareció muy elegante y cuidado. Lo malo es que, como he dicho, no tiene fácil acceso y si vais a Roma de turismo, lo mejor es quedarse en el centro. Pero, si alguna vez os interesa un hotel a las afueras de diseño y muy cool, id a Black Hotel.

Restaurante del Black Hotel
Y ahora las fotos de la cena. Para mí, ha sido una de las mejores cenas (gastronómicamente hablando) de mi vida, exquisita.


Entrantes




Este era mi entrante:
Carpaccio de oca

Estaba tremendamente bueno, de textura super suave, se me derretía en la boca y ahora se me hace agua al ver la foto y acordarme (¡ains!).

El entrante de Edu:
Surtido de carnes, aunque yo diría más bien "de embutidos".
Evidentemente, no puedo describir el sabor, no quise ni probarlo para no interferir en el sabor de mi fantástico carpaccio. Pero, según dice, estaba muy bueno también (él no disfruta tanto con la comida como yo, así que sus adjetivos se reducen a "no muy bueno", "bueno" y "muy bueno"; así de original me ha salido el nene jeje). Además, me pareció muy curioso que uno de los quesos llevase pistachos dentro.









Primeros platos


Parece simplemente pasta con almejas. Y, efectivamente, lo es; pero tenía un sabor delicioso y no solo porque llevaba una lluvia de crocanti por encima que estaba de muerte, sino también porque la pasta estaba hecha perfectamente (claro, estábamos en Italia, ¿qué esperaba?) y las almejas superaron mis expectativas en cuanto a este plato.









Edu no quería defraudar a su paladar experimentando con cosas nuevas. Así que se pidió pasta carbonara, como un señor. Y lo consiguió, no le defraudó. Veredicto: muy buena.








Segundos platos




Os presento a mis gambones al grill con un toque de limón. ¡Riquísimos! Me encantaron, no dejé ni el olor. Bueno, a decir verdad, dejé la lechuga, jeje.












Por último, tenemos una prueba más de cómo Edu estaba a tope de originalidad esa noche y se pidió un filete con papas. Y para más inri, le he preguntado que de qué era, para explicarlo bien en el blog, y me dice que "es imposible que me acuerde de qué era esa carne". En fin, habrá que quererle igualmente, ¿no?

Después de esta pedazo de cena no quisimos llenarnos con postre, aunque tengo que decir que tenían una pinta estupenda.

Y así concluimos la que fue nuestra última noche en Roma. ¡Inmejorable!


PD: ¡Gracias por este regalo! 

domingo, 1 de abril de 2012

¡Qué panorama!

Hemos estado muy ocupados estas últimas semanas y no hemos tenido tiempo de actualizar el blog, ¡ni siquiera habíamos pasado las fotos al ordenador! Pero creo que ya vamos teniendo más huequecitos para disfrutar nuestros viajes (pasados y futuros).

Así que mientras organizo las fotos y pienso en las próximas entradas, aquí os dejo una foto que acabo de crear. Cuando estaba en Roma me dio por hacer algunas fotos con una función que tiene la cámara que hace muchas fotos de un solo tiro. Yo, que soy una inculta de la fotografía, me imaginé que sería para hacer fotos panorámicas. ¡Y no estaba equivocada! Busqué en San Google y vi que había muchos programas para hacerlas y después de probar unos cuantos, el Autostich me ha parecido muy fácil. Supongo que se puede mejorar, ¡pero de momento, estoy super contenta!

¡Y aquí tenéis mi primera foto panorámica del interior del Coliseo!